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Colombia’s Unprotected Informal Workforce

September 14, 2011

by Daniel Mera Villamizar

Please find the original text below, submitted in Spanish.

An often overlooked policy challenge for Colombia is how to safeguard the country’s informal workforce. Some of these workers do not have health security or pension funding, and they earn less than the monthly legal minimum wage (“Smml” in Spanish).

But it is also a challenge to officially identify this group within the bounds of Colombia’s labor system. And attention is long overdue. In the first of two posts on this topic, I share some troubling statistics on this stunningly large segment of workers: about 63 percent of all employees, or roughly 12.2 million Colombian citizens in total.

The term “informal employment” is often used wrongly in Colombia. As labor economist Juan Carlos Guataquí notes, “informal” often refers to a business that employs fewer than five people. The term does not take in to account the quality or conditions of employment—which matter more to workers.

Guataquí adds: “The possibility exists that workers in small businesses, in spite of being fully covered by the benefits of social security and job stability, turn out to be classified as ‘informal workers.’” For this reason, Colombia’s labor system is ripe with a shockingly large number of unprotected employees who go entirely unrecognized.

Forty percent of informal workers in urban areas are not affiliated with a pension plan—yet they do have subsidized health care. Without this service from the government, they would be totally unprotected. And of this subgroup, about 70 percent receive monthly deposits equivalent to the Smml—approximately $270.

In total, almost 6 million of Colombia’s informal workers receive some deposit less than the full Smml. They live in precarious financial circumstances and more than 90 percent cannot save for their pensions. These people are threatened by a lack of protection looking forward, and simply cannot plan for the future.

Thirty-three percent of the informal workforce achieved only a primary-school education, 22 percent a middle-school education and 28 percent a high-school diploma. Twelve percent of informal workers have a college degree.

Statistics also show a negative correlation: the less schooling one has, the lower monthly deposit s/he receives. Consider these cases:

  • Forty-eight percent of workers without any educational background earn less than half of the Smml while 18 percent of college graduates fall within the same fiscal category; and
  • For informal workers who have a grade-school education, 9 percent receive no monthly deposits, 33 percent earn less than half of the Smml and 33 percent between half and all of the Smml.

These numbers call into attention the gravely adverse effect that a lack of education can have on one’s employability. Those with less education are essentially trapped in a perpetual state of poverty because they are not part of the formalized workforce. Remember that the informal workforce among the illiterate population is 90 percent.

Sixty percent of informal workers in urban areas fall into the category of “workers for their own check”—or those that do not need to hire third parties to complete a task. They complete many odd jobs to make ends meet, in a term colloquially referred to in Colombia as “el rebusque.”

Forty percent of the informal urban workforce is concentrated in the “business, hotels and restaurants” sector, while 15 percent are in “community, social and personal services.” These are two low-productivity and low-grade sectors—a large challenge that underscores the lack of adequate job training.

Colombia’s national statistics report that 57 percent of informal urban workers are between 26 and 50 years old, and 24 percent are older than 50. Most chilling is that 48 percent of them are the head of household.

Note: I will write about the policies that the Colombian government is taking to reduce the informal labor market in a future post. The statistics come from la Gran Encuesta Integrada de Hogares (Large Integrated Household Survey—GEIH). The calculations are done by the expert Henry Rincón.

Los trabajadores informales más desprotegidos en Colombia urbana

La población ocupada que no tiene seguridad en salud, no cotiza a fondo de pensiones y gana menos del salario mínimo legal. Identificar  a este grupo social desfavorecido es un reto en Colombia.

Este segmento de trabajadores es el más afectado por  relaciones laborales pre-modernas y el atraso estructural e institucional de la economía. Conviene, entonces, enfocarlo en la política pública. 

La estadística nacional dice que la población ocupada informal, a 2010, sumaba  8,560,909 personas en áreas urbanas (54 por ciento, hombres y 46 por ciento, mujeres) y  3,619,667 personas en áreas rurales.

Tenemos una tasa nacional de informalidad laboral de 63 por ciento, urbana de 57,6 por ciento y rural de 83,3 por ciento. La población ocupada total, formal e informal, suma 19,215,207 personas.

Sin embargo, el concepto de informalidad laboral usado en la medición oficial no permite contar con precisión el fenómeno.

El concepto oficial se basa en el tamaño de la empresa por número de trabajadores: hasta cinco. No indaga directamente por la calidad  o condiciones del empleo, que nos importan más.

Como anota el economista laboral Juan Carlos Guataquí:

“existe la posibilidad de que trabajadores de firmas pequeñas, a pesar de estar plenamente cubiertos por los beneficios en seguridad social y estabilidad laboral, resulten clasificados como trabajadores informales”.

Por esta razón, vamos a aproximarnos al número de  los trabajadores informales más desprotegidos del siguiente modo, en particular para el área urbana.

Carecen de afiliación a cualquier régimen de salud, 1,303,564 trabajadores, un 15,2 por ciento (año 2010).

El 40 por ciento de los trabajadores informales urbanos, 3,436,675,  no está afiliado a pensión,  gana menos de un salario mínimo y tiene salud subsidiada, casi gratis. Sin este servicio del Estado, estarían totalmente desprotegidos. 

De los 8,560,909 de trabajadores informales urbanos, el 69,5 por ciento recibe ingresos equivalentes hasta por un salario mínimo mensual legal (“Smml”) de aproximadamente US $270.

No recibe ingresos el 11,3 por ciento (963,330); recibe menos de  0,5 Smml, el 28,8 por ciento (2,466,288); y recibe entre 0,5 y 1 Smml, el 29,4 por ciento (2,519,008).

En total, casi seis millones de trabajadores informales colombianos tienen ingresos entre 0 y 1 salario mínimo. Viven con ingresos precarios y más del 90 por ciento no puede hacer un ahorro pensional. Les amenaza un futuro de desprotección.

El 33 por ciento de ellos (2,844,959) solamente alcanzó cinco años de escolaridad (básica primaria). El 22 por ciento (1,879,508), nueve años (básica secundaria). El 28 por ciento (2,372,302), 11 años (educación media).

Es llamativo que el 12 por ciento de los trabajadores informales cuenta con educación superior (1,065,416).

Previsiblemente, los de menos escolaridad se concentran más en los rangos de ingresos inferiores.

El 48 por ciento de los trabajadores sin ningún ciclo educativo gana menos de  0,5 Smml, mientras solo el 18 por ciento de los que cuentan con educación superior cae en ese rango de ingresos.

En el caso de los trabajadores informales con sólo educación primaria, el 9 por ciento no tiene ingresos, el 33 por ciento gana menos de 0,5 Smml y el 33 por ciento entre 0,5 y 1 Smml. Están en una trampa de pobreza. Recordemos que la informalidad laboral de los analfabetas es 90 por ciento.

El 60 por ciento de la población ocupada informal urbana se halla en la posición ocupacional “trabajador por cuenta propia”: persona natural que no contrata a terceros para lograr sus metas. Esto es llamado popularmente en Colombia, el “rebusque”.

La siguiente posición ocupacional en tamaño es “obrero o empleado de  empresa particular”, con 18 por ciento.  Un subgrupo focal para mejorar la inspección de empleo.

Por  rama de actividad económica, la población ocupada informal urbana se concentra más en “comercio, hoteles y restaurantes”, 40 por ciento, seguido de “servicios comunales, sociales y personales”, 15 por ciento.

Esos son dos sectores de baja productividad y calificación, un gran reto que enfrenta la oferta de formación para el trabajo.

Los trabajadores informales urbanos se concentran entre los 26 y 50 años, 57 por ciento, y mayores de 50 años, 24 por ciento. El 48 por ciento es jefe de hogar.

Nota: Sobre las políticas del Estado colombiano para disminuir la informalidad laboral escribiré en otra ocasión, pues hoy se agotó el espacio. Las estadísticas provienen de  la Gran Encuesta Integrada de Hogares, GEIH, que es continua. Los cálculos son del técnico Henry Rincón.

Tags: Colombia, Social inclusion, Labor rights

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