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Colombia: Decepción tras las elecciones parlamentarias; Presidenciales, la esperanza

Varios hechos vergonzosos marcaron la jornada electoral del pasado 14 de marzo: Compra de votos en al menos ocho departamentos según denuncias de la Misión de Observación Electoral de la OEA; 28 senadores y 21 representantes a la Cámara elegidos pese a sus vínculos filiales o políticos con condenados por parapolítica e incluso muchos de ellos mismos con investigaciones en curso por diversos delitos; retardos en la entrega de resultados que significan que sólo hasta el 19 de julio sabremos como estará conformado oficialmente el Congreso (sí, un día antes de su posesión); cinco días en ascuas para conocer el candidato presidencial por el Partido Conservador que finalmente será Noemí Sanín; investigaciones abiertas a la firma UNE encargada del conteo de votos y hasta al mismo Registrador Carlos Ariel Sánchez por haber supuestamente ingerido licor el día de elecciones …

En Colombia hace rato que el término fiesta democrática se ha convertido en un eufemismo para significar que sin duda muchos hacen ‘fiesta’ el día de elecciones, pero entre los celebrantes no está ni el votante, ni mucho menos la democracia. Que un partido desconocido como el PIN (Partido de Integración Nacional) haya obtenido casi un millón de votos, colocando ocho senadores e igualando a fuerzas tradicionales como Cambio Radical y el Polo Democrático, que más allá de simpatías partidistas de izquierda o derecha, llevan años de trabajo parlamentario en el país, dice mucho de nuestras libertades electorales.

Que además estos congresistas hayan sido elegidos con las votaciones más altas en todo el territorio nacional, provocando que los niveles de participación aumentaran en ciertos corregimientos hasta en un 60%, también refleja cómo las prácticas clientelistas de entrega de subsidios, mercados, dinero y zapatos, siguen triunfando sobre la pobreza, el desempleo y la falta de educación en un país que en 2009, ocupó el puesto 77 en la escala de Índices de Desarrollo Humano que mide la ONU a nivel mundial.

Que las mayores electoras sean mujeres que representan intereses de sus esposos, padres o hermanos hoy presos, o inhabilitados para ejercer cargos públicos, mucho menos indica que hemos avanzado en temas de representación de género. A excepción de Gilma Jiménez del Partido Verde, conocida en el país como la defensora de los niños por impulsar un proyecto que castigue a los violadores con cadena perpetua, -y cuya curul obtuvo con más de 165 mil votos de opinión-, las otras senadoras más votadas son herederas de viejas estructuras mafiosas, que alimentan el término acuñado tras estas elecciones: la mafia-política.

Así como en el pasado se hablo de para-política, farc-política y hasta eleno-política, para significar los vínculos de grupos armados con políticos, la mafia-política vendría a explicar las votaciones atípicas, los ríos de dinero usados en campañas, la participación indebida de ciertos gobernadores favoreciendo candidatos y el soborno a empresarios con promesas de contratación en próximas administraciones. Para el analista Rodrigo Lozada, investigador en participación electoral de la Universidad Javeriana, este nuevo término explica los dineros de diversas mafias que se vieron en las elecciones “ya no sólo del narcotráfico sino del chance y otros juegos de azar”. Para citar un ejemplo, la temida empresaria del chance Enilse López, hoy con medida de aseguramiento sospechosa de los delitos de homicidio agravado, lavado de activos y nexos con paramilitares, puso cinco senadores, incluyendo a su hijo.

Pese a las insistentes denuncias de medios de comunicación, la ilegalidad triunfó y ahora solo queda en manos de la justicia, que las investigaciones sigan su curso y haya castigos ejemplares.

De cara a las presidenciales

En cuánto a la nueva composición del Congreso, el partido de la U obtuvo 28 senadores, el Partido Conservador, 22, el Partido Liberal, 8, el ya mencionado PIN, 8, Cambio Radical, 8, Partido Verde, 5 y Mira, 2. Esto significa que las fuerzas uribistas aún sin Uribe en el poder, tendrán las mayorías para aprobar cualquier proyecto afín a la política de seguridad democrática y mano dura que se afianzó en el país en los últimos años. Los más de dos millones de votos obtenidos los convierten en los grandes electores, que por ahora le aseguran un paso a la segunda vuelta al candidato de la U, el ex ministro de defensa Juan Manuel Santos.

Los conservadores también parecen tener un pie fuerte en esta contienda con Noemí Sanín a la cabeza, aunque hay que decir que su triunfo en la consulta interna obedece más a los odios que en su momento generó su contendor Andrés Felipe Arias, conocido como Uribito, por su cuestionada labor como Ministro de Agricultura. Quizá esos votos en la contienda presidencial se repartan en las diversas opciones.

Uno de los partidos ‘quemados’ (es decir aquellos que no pusieron ningún congresista), como el Movimiento Compromiso Ciudadano, también desinfló las expectativas del rol que su candidato Sergio Fajardo, ex alcalde de Medellín, quien punteaba en las encuestas, pueda jugar en las elecciones del 20 de mayo. Después de las parlamentarias, en las que no logró subir ni uno solo de los candidatos de su lista, su favoritismo descendió a un quinto lugar según la última encuesta de Napoleón Franco, publicada el 24 de marzo.

Por su parte, el Partido Verde fue considerado la gran sorpresa electoral de esta jornada, -la mencionada Senadora Jiménez es de su colectividad- pues no solo obtuvo cinco curules a punta de trabajo limpio, sino que es de los pocos cuyos miembros no tienen ninguna investigación judicial. Es más, su candidato presidencial Antanas Mockus es uno de los más preparados y se acerca lentamente con un 10% de intención de voto a pelear la segunda vuelta. Hay que recordar que en 2002, un país hostigado por la guerrilla y renuente a las fallidas negociaciones de paz, le daba a Álvaro Uribe solo un 2% de intención de voto dos meses antes de las elecciones que lo coronaron presidente finalmente con un 53% en la primera vuelta. 

Cierto es que además del lugar de Juan Manuel Santos en la segunda vuelta, nada de lo que pueda pasar en esta carrera presidencial es predecible. Sin embargo, a juzgar por el primer debate presidencial con siete de los aspirantes que tienen más del 1% de intención de voto (además de los mencionados Mockus, Fajardo, Santos y Noemí, asistieron Rafael Pardo del Partido Liberal, Germán Vargas Lleras de Cambio Radical y Gustavo Petro del Polo Democrático), hay algunas propuestas interesantes que hacen pensar que Colombia puede vivir el cambio que merece. Como en las elecciones presidenciales el voto amañado o costreñido disminuye y prevalece el de opinión, ojalá las urnas nos den esa oportunidad.

 

*Jenny Manrique es una bloguera que contribuye a americasquarterly.org. Es periodista Colombiana y fellow de la Fundación Internacional de Mujeres en los Medios (IWMF) y del Dart Center for Journalism & Trauma.

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Any opinions expressed in this piece do not necessarily reflect those of Americas Quarterly or its publishers.
Tags: Colombia, Colombia Congress, 2010 Colombian Elections

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