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México

El potencial de México como sede de la NBA

La NBA es cada vez más una marca global, pero solo hay un lugar donde la expansión internacional tiene sentido.
PEDRO PARDO/AFP/Getty Images

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Los juegos olímpicos de Barcelona en 1992 marcaron un punto de inflexión en la historia del baloncesto internacional, ya que fue la primera vez que Estados Unidos mandó jugadores de la NBA para representar el equipo nacional, el “Dream Team” original. Ese año la proporción de jugadores internacionales en la NBA era solo 5%.

El impacto del Dream Team fue tan relevante que impulsó el rápido proceso de integración de la NBA con el resto del mundo. La liga desarrolló una afición internacional amplia y la proporción de jugadores extranjeros se incrementó en cinco veces, alcanzando el 25%. Conforme la liga continua expandiendo su audiencia global, la posibilidad de una creciente expansión internacional se ha vuelto inevitable, y México juega un papel indispensable. 

La NBA es por mucho la liga profesional mejor manejada en los Estados Unidos. Ha seguido una estrategia progresiva incorporándose exitosamente a la en el internet y redes sociales, desarrollando contenido fácil de consumir y permitiendo que los jugadores desarrollen sus propias marcas. La liga también entendió temprano la importancia de cultivar una afición global. Empezó hace muchos años organizando cursos de verano y otros eventos promocionales en Asia, África y Europa, aprovechando a las celebridades internacionales. En 1995, la NBA se expandió internacionalmente por primera vez al agregar nuevas franquicias en Vancouver y Toronto. Recientemente anunció una liga profesional en África en colaboración con FIBA. La liga también ha empezado a organizar juegos oficiales fuera del país, el primero en Tokio en 1999 y también en Londres, México y más recientemente en China. 

La lógica de esta estrategia es bastante simple. Desde la perspectiva del talento, no hay razón por la cual dejar de lado la amplia base de talento disponibles fuera de los Estados Unidos. Desde una perspectiva de negocios, los argumentos son aún más fuertes. El poder económico de una afición realmente global y contratos de la televisión internacional son evidentes en el éxito masivo de la Copa Mundial de Fútbol. 

Pero el potencial de la NBA de convertirse en un producto aún más internacional está limitada por un factor simple y poderoso: la geografía. Es simplemente imposible tener una amplia presencia local para un torneo de liga porque los equipos no pueden estar basados en ciudades que están muy lejos y en zonas horarias muy distintas. Por eso México es una pieza fundamental en la futura expansión del NBA.

Hay por lo menos dos ciudades en México que tienen la población y plataforma económica para una franquicia de la NBA: la Ciudad de México y Monterrey. Ambas ciudades tienen poblaciones de más de 5 millones y están ubicadas a una distancia similar a las otras ciudades que tienen equipo de la NBA. Es verdad que el ingreso per cápita es más bajo en México que en Estados Unidos, pero con $28,000 por persona, el perfil de Monterrey es aproximadamente dos tercios el de ciudades como San Antonio, Phoenix o Memphis. Un equipo en México también tendría el potencial de desarrollar un amplio interés alrededor del país y con el tiempo convertirse en algo como un equipo nacional. Además, los acuerdos de distribución de ingresos entre los equipos de la NBA operarían como una red de seguridad durante los primeros años de expansión de la operación del equipo, hasta que una base leal sea desarrollada y el modelo de negocios sea sustentable. La NBA ya parece estar dispuesta a probar el territorio con el anuncio reciente de una nueva franquicia G-League en la Ciudad de México. 

Un equipo de la NBA en México también podría operar como un centro regional para el talento latinoamericano al explotar las similitudes sociales y culturales. El equipo podría convertirse en un imán para el talento regional, agregando nombres a la lista de jugadores que ya han encontrado éxito en la NBA incluyendo a Manu Ginobili (Argentina), Al Horford (Republica Dominicana) y Nene Hilario (Brasil). También evitaría que la NBA perdiera grandes jugadores que jamás jugaron en Estados Unidos, como Oscar Schmidt, el jugador brasileño, miembro del Salón de la Fama que es considerado como el encestador más prolífico que haya jugado. 

México ha batallado por años para desarrollar una reserva de talento que pueda competir internacionalmente. El equipo varonil no ha logrado calificar a los juegos olímpicos desde Montreal 1976, y en un país con más de 120 millones de personas, solo un jugador (Eduardo Najera) ha jugado consistentemente en la NBA. Una franquicia en México ayudaría a revitalizar el equipo nacional de baloncesto y traería publicidad a todo el país. 

Hay grandes obstáculos que tendrían que atenderse para lograr un equipo de la NBA en México, pero con la planeación y horizonte adecuados, esto podría suceder antes de lo que la gente cree.

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Rodríguez es Portfolio Manager de Mercados Emergentes para BlackRock y anteriormente Subsecretario de Hacienda de México.

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Tags: Mexico, Culture, Sports

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